LAS ROMERÍAS Y CARIDADES DE LA VIRGEN DE LOMOS DE ORIOS:
LA CARIDAD GRANDE O DE LAS CORDERAS

Ha sido Ntra. Sra. de Lomos de Orios generosa desde siempre en su afán de protección hacia sus devotos, una fama bien acreditada por los múltiples milagros obrados por ella según la fe de las gentes que la han venerado y que la siguen venerando en el día de hoy. De entre todas las personas a las que la Virgen ha favorecido destacan sobre todo sus distintos santeros que han estado por siglos cuidando de su imagen y de su ermita. Pero sobre todo los beneficiados han sido los pastores, aquellos antepasados de Cameros en la Rioja, y sus aledañas poblaciones de Soria y Burgos. ¿Quién iban a ser sus hijos predilectos en una sociedad donde el cuidado del ganado merino era la esencia de la economía y la cultura de la zona?

Efectivamente los de Villoslada de Cameros eran pastores trashumantes, como todos los serranos. El lugar en el que vivimos, con sus crudos inviernos y sus cortos veranos, nos hizo adaptarnos a un tipo de ganadería que precisaba el traslado de las ovejas hacia los pastos de invierno en Extremadura y Andalucía. Casi nueve meses faltaban los hombres en casa, caminando unos treinta días hasta llegar a destino, viviendo en chozos lejos de sus familias. Debían proteger a sus ganados, su modo de vida, y a ellos mismos, que a veces no era cosa baladí. La fe en la Virgen, nuestra Virgen pastoril, les ayudaba sin duda, y a ella acudían en momentos de necesidad allí donde estuvieran. Así es como la fama de Ntra.Sra. de Lomos de Orios traspasa nuestros montes y llega a tierras lejanas.

Dos han sido los milagros que han dado lugar a las tan conocidas romerías a Lomos de Orios y el reparto de caridad: La Caridad Pequeña o de los Torreznos y la Caridad Grande o de las Corderas, ésta última motivo de nuestro aniversario de 500 años.

La Caridad Grande o de las Corderas

“Alegres y gustosos volvían a su tierra los pastores que (durante la estación penosa del invierno) habían cuidado de sus cabañas el año de 1520, en que estaba alborotada España, y encendida por diversas partes la guerra que ocasionó el levantamiento de las Comunidades y, con gran daño y perjuicio común.” Así data Juan Fernández Salvador, en su obra de 1722 “Historia de Nuestra Señora de Lomos de Orios”, el año en que sucedieron los hechos que ocasionaron el milagro que dio origen a la Caridad Grande. Lo sitúa a principios del reinado de Carlos I, tiempos en que las exigencias fiscales crecieron para posibilitar la coronación de Carlos como emperador en Alemania. El descontento generalizado produjo el levantamiento de algunas ciudades castellanas contra el rey, encontrando en la figura de su madre, Juana la Loca, un candidato alternativo. Con un bando de los levantados se encontraron aquellos trashumantes de Villoslada que volvían con sus rebaños de Extremadura, en unos campos llamado de los Arañuelos, que querían robarles y despojarles de sus ganados, sus pertenencias y de sus propias vidas. Su único remedio era invocar a su amada protectora la Virgen de Lomos de Orios “e imploraron su amparo con viva fe y esperanza firme. Y para más obligar su piedad, de común acuerdo la hicieron un voto” nos relata Fernández Salvador.

La promesa de aquellos pastores fue ofrecer que cada vecino que llegara a tener sesenta cabezas de ganado daría una cordera a Nuestra Señora para repartirla en caridad entre los pobres y que quien no tuviese ganado daría en limosna un celemín de trigo. Prometida la donación de dicha Caridad se vieron cubiertos de una densa niebla en la cual no se podía ver nada, aunque a través de ella pudieron llegar con sus ganados a tierras a Madrid sin sufrir daño. La promesa se cumplió, y se sigue cumpliendo cada primer domingo de julio desde aquel año, sin faltar ni uno sólo. Efectivamente se ha estado realizando esta romería desde 1520 y se ha estado repartiendo una caridad de carne de cordera y pan a todo aquel que ha acudido ese domingo a la ermita de Lomos de Orios, una fiesta que ha llegado a congregar en la segunda mitad del siglo XX hasta 12.000 personas.

La Caridad Grande o de las corderas es mucho más que una leyenda o un objeto de la tradición que se ido transmitiendo y permanece vivo entre nosotros. Constituye un elemento identitario para los moradores de estos pueblos hoy en día, un referente en la memoria colectiva para responder, como comunidad, de dónde venimos y, quizás, hacia dónde vamos. Su historia nos define y nos identifica y su celebración año tras año nos agrupa, nos une y nos hace sentirnos pertenecientes a esta tierra camerana. Para los donantes de la Caridad es un orgullo poder ofrecer su promesa devocional a la Virgen de Lomos de Orios, para el conjunto del pueblo de Villoslada es un orgullo sentirnos los anfitriones de tan magnífica ocasión para conjugar nuestra historia, nuestra fe y nuestra tradición. Por todo ello, celebraremos este año 2020 el 500 aniversario de la Caridad Grande como el acontecimiento se merece.