LA VIRGEN DE LOMOS DE ORIOS, SU ERMITA, SUS MILAGROS Y SU DEVOCIÓN:

HISTORIA, FE Y TRADICIÓN

Para presentar a Ntra. Sra. De Lomos de Orios se hace indispensable acercarse al entorno natural donde apareció y donde hoy preside la Sierra Cebollera desde su ermita. El lugar escogido para presentarse ante nosotros en tiempos inmemoriales fue un enclave a más de 1400 m. de altitud, en las laderas de dicha Sierra, en Villoslada de Cameros, declarado Parque Natural desde 1995. Es posible que el nombre del lugar surja del latín “lumbus áureos”, como aporta Luís Vicente Elías, por el color dorado que en los atardeceres cobran las laderas nevadas de la Sierra, un paisaje que hoy rebosa de exuberantes bosques, pero que antaño fueron extensos pastizales fruto de la presión ejercida por el ganado merino. Efectivamente nuestra tierra y nuestra Virgen han sido ganaderas desde que se tiene memoria, pastores trashumantes de ovejas merinas, portadoras de la lana más fina que jamás ha existido. También Juan Fernández Salvador, a quien debemos la documentación histórica en su obra “ Historia de Nuestra Señora de Lomos de Orios” publicada en 1722, nos habla de Nuestra Señora de “Lumbos de Oro, que con el tiempo y la mala pronunciación le han mudado en el de Lomos de Orios, y el que otros le dan de los Medorios o Modorios”.

Este bellísimo lugar riojano fue el que escogió nuestra señora para esconderse en un roble y así poder ser encontrada por los pastores cameranos. Como explica Fernández Salvador “ Esta Sagrada Imagen fue aparecida sobre un roble, que avia en la cumbre de dicha Sierra, cuyo sitio, sobre ser asperísimo, está cubierto de nieve la mayor parte del año. Aviendo tenido noticia los vecinos del milagroso aparecimiento, fueron ansiosos y devotos a reconocer el Roble, y a adorar reverentes a la Reyna Santísima…”. De cuándo esto sucedió no tenemos constancia, así es que lo que nos queda es la tradición:  

 

La Virgen de Lomos de Orios
no es comprada ni es vendida
que fue bajada del cielo
y en un roble aparecida.

Aquellos vecinos de Villoslada que tan preciado regalo recibieron se apresuraron en encontrar un lugar adecuado para poner la imagen de la Virgen: “…llenos de gozo y alegría los vecinos, dispusieron el hacer casa decente adonde colocar la Sagrada Imagen” nos cuenta Fernández Salvador. Mientras se construía una ermita nuestra Virgen seguía en el roble, a donde se acercaban ya unos y otros a visitarla. Luís Vicente Elías resalta el hecho de que la aparición se produjera en un roble con respecto a la localización de la ermita, hay que, o bien los robledales en la época llegaban a altitudes hoy imposibles o bien el roble de la Virgen estaba cercano al emplazamiento actual de la ermita que viene a ser el límite para el crecimiento de dicho árbol. El propio Fernández Salvador nos dice que “Dicha Ermita la hicieron no muy distante del roble en una planicie que hallaron más abajo”. El caso es que nuestra señora decidió, una vez colocada en el edificio que para ella se construyó, volver a su roble, como nos lo cuenta Luís Vicente Elías en forma de romance en “Lomos de Orios. Tradición y milagros” , Elías y Espinosa,

En tiempos antiguos
alguno escondió
la imagen presente
que después se halló.

Lo hicieron de cierto
nuestros padres todos
previendo desmanes
de bárbaros moros.

Después de unos siglos
sin haber memoria
fue cuando la hallaron.
Hagamos memoria.

Hallose en un roble
en edad pasada
en Loma cercana
la imagen sagrada.

Pronto Villa Oslada
levantó un santuario
guardando a su amada
como a un relicario.

Pero ésta a su roble
cariño tomó
y al día siguiente
allí se encontró.

Al ver esto el pueblo
el roble serró
y haciendo peana
de aquí ya no huyó.

Así fue como aquellas gentes antiguas hicieron del roble una peana al entender que nuestra señora no quería alejarse de él, y con dicho trono la volvieron a llevar a la casa que para ella habían construido. Según Fernández Salvador la ermita había tenido dos emplazamientos: La primera que se hizo fue media legua por debajo de la Mesa de Cebollera, unos 2’5 km., de dónde la Virgen desapareció para volver al roble y a la que la volvieron a llevar ya en su peana de madera. Allí permaneció hasta que se le hizo un nuevo Templo, a una legua de la Mesa, unos 4’8 km., que es donde se sitúa hoy, en un lugar más llano, y a una legua y media de la población de Villoslada de Cameros. Hoy no queda vestigio de otra posible edificación más elevada que el emplazamiento del templo actual, pero parece interesante observar como el camino que lleva a la ermita desde Villoslada por el monte, el que llamamos “Camino de la Virgen”, llega a un punto más alto para después descender hasta el actual edificio.
Al hablar de todo esto, es cierto que nos movemos entre la tradición y la leyenda, pero eso no resta antigüedad a la Imagen de Ntra. Sra. de Lomos de Orios y a su ermita. Tenemos noticias de la casa del Santero desde 1625, y de la propia y actual ermita desde 1680, fecha en que data el documento más antiguo sobre este edificio y es una petición de permiso para poder reedificarlo al encontrarse en peligro de ruina, documentado por Miguel Ángel Pascual Mayoral en 1995. En dicho documento se habla de “que la imagen de Santa María Nuestra Señora a más de seiscientos años fue hallada en dicho término y en él ha tenido su ermita y en ella casero para cuidar de alumbrarla, su limpieza y ornato y demás asistencia”. Es decir, que ya a principios del siglo XVII se apreciaba la enorme antigüedad de Virgen y Ermita.
Ntra. Sra. de Lomos de Orios representa una advocación totalmente identificada con el medio natural en el que apareció y en el que continúa influyendo hoy en día. Con nuestros antepasados cameranos, pastores trashumantes, formaron un todo con el entorno que les rodeaba, que les abastecía y que les aportaba una cultura propia y una gran devoción particular. “Montes Madres”, el nombre con que se conoce el término de Villoslada, no es en vano un nombre que nos da a entender la importancia del territorio dónde nos encontramos, aquel que la Virgen de Lomos de Orios decidió venir a presidir. La devoción hacia ella sobrepasa los límites de Villoslada y del conjunto de Los Cameros, para llegar a tierras serranas circundantes pertenecientes a Soria o Burgos, tierras de pastores trashumantes, como lo fuimos nosotros, y a tierras extremeñas y andaluzas, hacia donde íbamos y veníamos con nuestras ovejas merinas. Pero, transcurrido el tiempo y los cambios que sufrió nuestra tierra, la fe y devoción a Ntra. Sra. de Lomos de Orios traspasó las fronteras para llegar a América, especialmente a Chile, de manos de aquellos villosladenses y cameranos que tuvieron que marchar de su tierra en busca de otros modos de vida cuando la trashumancia dejó de traer prosperidad a estas tierras, y que hoy mantienen orgullosos su origen serrano a través de un gran amor y fe en su Virgen.
Son tantos los milagros atribuidos a Ntra. Sra. de Lomos de Orios que será apasionante irlos conociendo: milagros documentados de antiguo, milagros que viven hoy entre nosotros, milagros para que llueva o para que la tormenta no haga daño, para que ciegos puedan ver o tullidos volver a caminar, milagros para proteger a los pastores y sobre todo a los Santeros que han cuidado de ella, milagros que han dado origen a la Caridad Pequeña y a la Caridad Grande… Quizás uno de los más interesantes milagros es que hoy estemos escribiendo sobre ella, hablando de ella, trabajando para recrear su significado y conmemorar juntos su pasado que es el nuestro. La Virgen de Lomos de Orios es nuestra historia y nuestra fe, y es también el motivo por el cual somos capaces de unirnos para recordar y hacer posible la comunidad de la que formamos parte y el entorno natural que lo ha hecho posible.
Así pues nos hemos puesto a trabajar para conmemorar los 500 años del milagro que dio origen a la Caridad Grande, y en nuestro empeño surge la necesidad de haceros llegar a la Virgen de Lomos de Orios a través de su historia, de su fe y devoción y de la tradición oral, llenando poco a poco estas páginas virtuales para quienes son sus devotos y para quienes no la conocen todavía lo suficiente, para quienes quieran saber más de Villoslada de Cameros, de la Sierra riojana y de una devoción antiquísima que reside en nuestros montes.

Virginia Muela.