En 1520 se produce el milagro de la Virgen de Lomos de Orios que dio origen a la Caridad Grande, o de las Corderas, la romería más multitudinaria de La Rioja, que se celebra el primer domingo de julio en de Villoslada de Cameros. Pero tal y como relata Don Juan Fernández Salvador en 1722:

 

“De otro esclarecido milagro de Nuestra Señora se tiene especial memoria, y sucedió casi por los mismos tiempos, del cual resultó otra caridad semejante…”

 

Así queda situado otro milagro que dará origen a otra romería, la Caridad Pequeña o de los Torreznos. En este caso Nuestra Señora de Lomos de Orios tuvo que interceder por los pobladores de Villoslada y muestra cómo estas gentes serranas tenían que lidiar con las duras condiciones de vida que suponen los largos inviernos en los montes de Cameros.

 

Aquel invierno fue especialmente frío, tanto que se helaban los frutos de los robles y las hayas con los que se alimentaba al “ganado de cerda”, así que los cerdos morían de hambre. La carencia de la tradicional “matanza”, suponía en aquel tiempo una gran penuria y necesidad para todo el año, así que, como en tantas ocasiones, los de Villoslada rogaron a su Virgen. “Y por no llegar con las manos vacías a su presencia, acordaron hacerla una promesa, cual fue dar todos los años, en reverencia suya, por caridad y limosna a los pobres, en la plaza de su Ermita, cantidad de torreznos”.

 

La Virgen de Lomos de Orios atendió sus ruegos y ese mismo año, y los siguientes también, aquellos robles y hayas dieron abundante fruto con el que alimentar a sus animales. Los de Villoslada correspondieron, como no podía ser de otra forma, con el cumplimiento de su promesa, y desde entonces se viene celebrando esa Caridad todos los Domingos de Quasimodo, es decir, el siguiente al Domingo de Pascua. Ese día se reparten a todos los romeros que acuden un trozo de chorizo y un mollete de pan bendecidos por Nuestra Señora en Lomos de Orios.

 

Como antaño, son todos los vecinos de Villoslada de Cameros quienes aportan el chorizo para realizar esta Caridad, una parte de aquella matanza que se realizaba entonces en la mayoría de los hogares, y que hoy sigue siendo una apreciada vianda propia de la Sierra. El Domingo de Pascua los representantes del Ayuntamiento recogen los chorizos casa por casa, vecino a vecino, quienes les esperan para poder hacer su donación. Los molletes de pan son pagados por un donante, persona o familia, quien solicita hacerse cargo de este gasto y de los que considere adecuados para el cumplimiento con su promesa. Así pues, la Caridad Pequeña conjuga la devoción individual con la devoción y tradición colectiva de todo un pueblo.

 

Al igual que la de la Grande, la Caridad Pequeña no ha dejado de celebrarse desde hace cinco siglos. Solamente sabemos que tuvo que ser suspendida el tiempo que se tardó en reconstruir la ermita tras el incendio que la dejó casi arrasada en 1760. En ninguna ocasión más, hasta el día de hoy, habían dejado los de Villoslada de cumplir su promesa para con su Virgen, pero sabiendo el lugar que ocupaba, y sigue ocupando, Nuestra Señora de Lomos de Orios en sus vidas y en su historia, esa promesa está cumplida desde lo más profundo de su fe y su devoción.